Viernes, 25 de agosto de 2006 / 23:00
Mierda.
¿Existe algo peor en el mundo que descubrir que en tu familia **y por consiguiente, en tu sangre** hay tunos?
Sí. Descubrirlo porque vengan a rondar a la puerta de tu casa, sacando a la calle a medio pueblo y dándote una razón menos para vivir. Menos mal que, con un poco de suerte, no volveré por aquí hasta dentro de mucho tiempo.
Voy a bañarme en lejía. Ahora vuelvo.
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Miércoles, 12 de julio de 2006 / 11:41
Según creo recordar, anoche me dijo mi madre: "Mañana tienes que esperar al fontanero, que yo me iré temprano."
Si analizamos sintácticamente la oración **joder, qué recuerdos**, podremos conocer fácilmente qué es lo que se ha de hacer **'esperar al fontanero'**, quién lo debe hacer **'(tú)', que soy yo**, cuándo hacerlo **'mañana', que es hoy** y la principal razón que nos lleva a hacerlo **básicamente, la ausencia de cualquier otra persona**. Suponiendo que se completara satisfactoriamente el proceso de comunicación **cosa que actualmente no suele darse mucho**, encontramos diversas lagunas que podrían llevar a confusión.
Por un lado, no se concreta el lugar **¿debería esperarlo en casa o puedo hacerlo en el bar?**, la compañía **¿trabajará igual de cómodo si lleno la casa de gente?** ni, por ejemplo, el instrumento **¿'esperaré al fontanero con la caja de herramientas' o se la traerá él de casa?**. Por otro, no se especifica algo bastante más importante que lo anterior, pues abarca un campo mucho más amplio de detalles: el modo. ¿Cómo debo esperarlo? ¿Vestido o desnudo? ¿Alegre o triste? ¿De pie o sentado? ¿Limpio o sucio? ...
... ¿Despierto o dormido?
Sí, lo he vuelto a hacer. Cuando he abierto los ojos, lo primero que he encontrado al lado de mi cama han sido 100 euros, una lista de grifos por revisar y un reloj que marcaba las 11:14. No entiendo cómo conociéndome **todo lo que le dejo** no me ha sacado de la cama a patadas antes de salir de casa. Ahora me encuentro con la disyuntiva de o bien llamar a mi madre, o bien directamente al fontanero **aunque suene a película porno de los 80**, suponiendo que encontrara antes su teléfono.
Hay también otra opción fácil, sencilla y para toda la familia, pero por ahora prefiero seguir teniendo casa.
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Lunes, 10 de julio de 2006 / 03:59
Se acabó el fin de semana. Vayamos por partes.
Viernes. Sale mi padre de trabajar a eso de las 15:00 y bajamos al bar a comer **señal y a su vez consecuencia de que estamos los dos solos en casa**. Hablamos de lo típico, pues lo más atípico es que hablemos. En un par de horas subiremos al pueblo. A ese pueblo. A ese puto pueblo donde he desperdiciado gran parte de mi infancia y, por tanto, de mi vida. A ese puto y jodido pueblo de mierda con sus casas de mierda, su gente de mierda y su existencia de mierda. El parte meteorológico de hoy anuncia traumas infantiles que afloran debido a la época del año, que diría aquél.
Meto unos libros y la bolsa de aseo en la mochila del portátil después de grabar un par de copias de seguridad en el mismo. Antes de salir dejo el otro ordenador encendido, a ver si con un poco de suerte se baja alguna de las muchas películas que tengo pendientes por ver este verano **eins, zwei, drei, vier, por ejemplo**. Bajamos al garaje, subimos al coche y salimos. Por delante queda una hora y cuarto de silencio musicado. Hace tiempo me discutían que esa mutuamente aceptada falta de comunicación no era buena, pero sigo prefiriéndolo así. Me deja tiempo para pensar.
Cogemos la carretera que se desvía hacia ese sitio. Antes de la última curva, aparece en mitad de la calzada una señal triangular amarilla que encierra a un señor trabajando, junto con un cartel que con letras mayúsculas pintadas con spray rosa reza: 'CORTAO' (sic), con lo que hemos de entrar al sitio por una carretera secundaria. Pienso que esa imagen ha de significar algo. Si no empiezo por donde siempre, presumo que no tiene por qué ocurrir lo de siempre. Intentos desesperados de escapar de la maldición, supongo. Llegamos finalmente. Paso la tarde entera con mi olvidada guitarra eléctrica. Posiblemente la última vez que la toqué fue hace un año. Ceno con un colega que acaba de llegar de currar y vamos a dar una vuelta por el sitio. Como se nos hace pequeño **rectifico: es pequeño, extremadamente pequeño** nos acercamos a una especie de ermita cercana. La pequeña tormenta eléctrica hace que la imagen me parezca hasta bonita.
Sábado. Ha llegado más gente. Los encuentro a eso de las 12:45 en la especie de pista de frontón que hay en el sitio. El colega de la noche anterior se ha comprado un bate de béisbol y pretende probarlo. Compruebo que si los americanos son tan súmamente estúpidos **permítaseme la indeseada generalización** es porque acertar a la bola con un bate como ese es jodídamente dificil, y centran toda su inteligencia en conseguirlo. Estamos un rato ahí haciendo el capullo y entramos en la piscina. El agua sigue estando igual de fría y mi pseudoprima igual de buena. Estoy caliente. Literalmente. Me quemo hombros, espalda, pecho y un poco la cara. Como he venido comprobando durante todos estos años, es algo inevitable, así que bienvenido sea.
Llueve un poco por la tarde. Voy a casa del tipo del bate. Nos tiramos toda la tarde bajando videoclips del tubo para un rollo que está montando. Me llama una amiga desde la fnac para que vaya a su casa a un cena-sofá-peli. Le digo que estoy en el sitio y se/nos queda/mos con las ganas. Le digo que esta noche saldré por ahí a ver si ligo, que si se quiere venir, pero curra al día siguiente. Nos despedimos como siempre **cosa que me alegra** y vuelvo adonde está el hombre éste. Ahora está buscando algo de Héroes y le digo que mire si está Maradentro. Nos reimos un rato con las pintas de Bunbury y la página de donde está sacado el vídeo. Vuelvo a casa a cenar y ducharme. Mi abuela se está tragando toda la mierda del Papa que tan fielmente está retransmitiendo **y por lo que puedo ver, también en parte organizando** nuestra querida Canal 9, por lo que de cenar hay más bien poco. Acabo comiéndome una longaniza cruda, cosa que no hacía desde hace años **creo que es la mejor frase que escrito en mi vida**.
Salimos a eso de las 00:25 hacia la capital de la comarca **una mierda igualmente, pero mucho más grande** para ir al mismo puto sitio al que fuimos todos los fines de semana del verano pasado. En teoría había que buscar otro lugar, pero-es-que-una-tía-me-dijo-que-si-iba-a-ir-este-fin-de-semana-porque-me-había-visto-y-no-sé-qué. Tan típico como que al final no se presentara. Antes de llegar, control exprés de la civil **surrealista. pareaquíporfavorpuedecontinuar. 5 segundos.**. Bajamos y entramos al sitio. Dejamos la bebida para luego por si acaso. Por si acaso y porque aparcamos justo en la puerta de la Policía Local, manda huevos. El garito sigue igual que hace un año, sólo que han puesto un par de pantallas en las paredes que no encendieron en toda la noche. La música sigue dando asquete, pero es lo que hay. Me acuerdo de una tía que solía ver bastante el año anterior y que, según creo recordar, si no era Dios poco le faltaba. Al cabo de un rato aparece y ratifico mi pensamiento: realmente es Dios **¿?**. Sigue poniéndose bastante cerca nuestro, lo cual me da que pensar **no diré qué exactamente, porque con una mente corrupta ya es suficiente**.
Pasan las horas, aunque la música sigue siendo putamente igual. Tengo la garganta como el pene del Papa, pero paso de gastar en este sitio más que la consumición de la entrada, así que digo a la gente de salir un ratejo **nota al margen: es jodido que habiendo sido quien ha sido, tenga como sobrenombre su santidad, ¿no?**. Al pasar por la barra me engancha una tía que dice que me invita a un chupito o algo así. Su cara me suena. Descubro que es porque el año pasado me pidió que les hiciera una foto a ella y sus amigas y acabé haciéndoles dos **supongo que se entendería mejor si se vieran las fotos, pero paso**. Hoy son dos tías y un tío, por lo menos cerca de la barra. A priori me caen bien, a pesar de que el chupito sea de J&B **asco** con Baileys **más asco si cabe**. Acabamos los cuatro en el servicio de mujeres hablando **realmente de puta madre** y haciendo cosas ilegales. Creo que hablo bastante más de lo habitual, pero me siento bien. Me viene a la cabeza una divagación reciente con una persona acerca de quién ligaría menos este verano **por cierto, le prometí que volvería a dibujarme y espero hacerlo pronto**. Creo que estoy más pendiente de la hora que es y los que me están esperando que de lo que estoy haciendo. Acabo dándole a una de ellas el colgante de ojo de tigre que me compré en Cádiz por la conversación que hemos tenido un rato antes en la barra:
- Me gusta el colgante. ¿Qué es?
- Eeeh... Diente de león... Ojo de león... Eeeh... ¡Géminis!
- ¡Eh, yo soy géminis!
Me despido sólamente de ésta **he perdido de vista a los otros dos** y vamos para el coche. Yo preocupándome por si les estaba haciendo esperar y ellos se sorprenden de que haya vuelto tan pronto.
- Joder, que tampoco estaba follando.
- Ah, ¿no? Ya decía yo...
**meh!**
Compruebo al llegar a casa que, efectivamente, la tipa era la de las fotos de hacía un año.
Domingo. Me suena una alarma a las 11:45 para leer un mensaje que me diga si baja o no la gente a la piscina. 'Oye, que al final no bajo porque bla bla bla'. Media vuelta y a empalmar con la paja mental de sueño que estaba teniendo **y que ahora mismo no recuerdo**. Me despierto a las dos con dolor de cuello y una más que fuera de lugar resaca intestinal para lo poco **prácticamente nada** que bebí anoche. Como demasiado **es lo que tienen los espaguetis** y toco un rato la guitarra. Envío un mensaje al mismo de siempre para hacer algo y acabamos viendo '2 Fast 2 Furious', una puta mierda de peli en condiciones normales pero perfecta para un domingo de medio resaca. Me regala una camiseta de la empresa donde trabaja y me toca volver a por ella después de cenar, pues también me he dejado la cartera en su casa. Acaba el Mundial y bajo con mis padres hacia el coche. No puedo ponerme la mochila del portátil porque aún llevo los hombros rojos del primer sol del verano. Llegamos a casa después de otra hora y cuarto pensando y escuchando la celebración de Italia. Miro el ordenador y lo único que se ha bajado después de tres días son tres putos discos de The String Quartet Tribute, y sólo uno de ellos es medio salvable. Estaba claro.
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Sábado, 03 de junio de 2006 / 16:35
Extrañamente llevaba tiempo recibiendo e-mails publicitarios de Apple, compañía cuyos ordenadores personalmente no entiendo, no poseo, y actualmente no me interesan **supongo que como todo lo que está de moda**. Cuando finalmente me he decidido a darme de baja de esa lista de distribución **como llevo haciendo desde hace unos meses con todo el spam conocido**, me ha salido esto:

No sé quién fue el cabrón que me dio de alta en la lista **aunque puedo imaginarlo**, pero realmente me ha alegrado el día.
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Martes, 23 de mayo de 2006 / 19:33
¿Y cuántas mujeres al año saben que tienen sus días contados?
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Domingo, 21 de mayo de 2006 / 00:02
Tarde rara. Rara pero buena. A grandes rasgos:
· He salido de casa, tras una semana encerrado convaleciente.
· He medio-visto La Naranja Mecánica en V. O. **por supuesto**, pero con subtítulos en 'shuffle' **del inglés al húngaro y del alemán al ruso**.
· He tenido conversaciones raras y algo fuera de lugar, aunque necesarias **supongo**.
· He comido chocolate con pasas **creo que Dios lo toma cada tarde para merendar**.
· He vuelto a casa cantando, cosa que hacía tiempo que no hacía **supongo que porque hacía tiempo que no volvía a casa**. Cuando estaba justo delante de mi puerta, un niño ha aparecido rodando por las escaleras. Gracioso. Juraría que yo lo he hecho más de una vez.
· Y finalmente he cenado un bocadillo de queso con queso acompañado de una 'sin' **nota mental: Buckler da asco**. Por cierto, mi madre hace la mejor salsa rosa del mundo **igual es porque es sábado**.
Y aquí me encuento, dispuesto a estudiar. Debería comprarme una fuerza de voluntad nueva. Creo recordar que tenía una, pero desde hace unos meses no la encuentro. Se la habré dejado a alguien.
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Miércoles, 17 de mayo de 2006 / 20:31
Acabo de recibir un sms de una compañera de clase felicitándome por mi cumpleaños.
Dentro de este ámbito existen tres perfiles básicos. Están los previsores, que se lo preparan antes para tener tiempo para pensárselo y enviarlo en el momento oportuno. Están los que se acuerdan a última hora del día y escriben lo primero que se les ocurre o, en su defecto, repiten lo de todos los años. Y luego están los que directamente se olvidan y no se acuerdan siquiera cuando te ven.
Centrémonos en el primer tipo. Los previsores **que no tienen por qué trabajar ticando billetes en el tranvía** son gente que normalmente te conoce relativamente mucho y que pretenden con su mensaje transmitirte la alegría que les produce tu envejecimiento celular **desprovisto en este caso de tonos, politonos y sonitonos**. Por esta razón, suelen intentar que su mensaje sea el primero del día, de TU día, tan especial, tan emotivo y tan igual como el resto de días del año.
Como se puede ver, conozco bastante bien a los sujetos en cuestión. No obstante, en mi vida me había felicitado nadie 10 días antes de mi cumpleaños. Nunca dejaréis de sorprenderme.
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lateralizar
1. tr. Fon. Transformar en consonante lateral la que no lo era.
2. tr. Desplazar hacia un lado para hacer lateral.
lateralizado
(Del part. de lateralizar).
1. adj. Desplazado hacia un lateral.
2. adj. Dicho de una persona: Que no está centrado.
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