Lunes, 10 de julio de 2006
Se acabó el fin de semana. Vayamos por partes.
Viernes. Sale mi padre de trabajar a eso de las 15:00 y bajamos al bar a comer **señal y a su vez consecuencia de que estamos los dos solos en casa**. Hablamos de lo típico, pues lo más atípico es que hablemos. En un par de horas subiremos al pueblo. A ese pueblo. A ese puto pueblo donde he desperdiciado gran parte de mi infancia y, por tanto, de mi vida. A ese puto y jodido pueblo de mierda con sus casas de mierda, su gente de mierda y su existencia de mierda. El parte meteorológico de hoy anuncia traumas infantiles que afloran debido a la época del año, que diría aquél.
Meto unos libros y la bolsa de aseo en la mochila del portátil después de grabar un par de copias de seguridad en el mismo. Antes de salir dejo el otro ordenador encendido, a ver si con un poco de suerte se baja alguna de las muchas películas que tengo pendientes por ver este verano **eins, zwei, drei, vier, por ejemplo**. Bajamos al garaje, subimos al coche y salimos. Por delante queda una hora y cuarto de silencio musicado. Hace tiempo me discutían que esa mutuamente aceptada falta de comunicación no era buena, pero sigo prefiriéndolo así. Me deja tiempo para pensar.
Cogemos la carretera que se desvía hacia ese sitio. Antes de la última curva, aparece en mitad de la calzada una señal triangular amarilla que encierra a un señor trabajando, junto con un cartel que con letras mayúsculas pintadas con spray rosa reza: 'CORTAO' (sic), con lo que hemos de entrar al sitio por una carretera secundaria. Pienso que esa imagen ha de significar algo. Si no empiezo por donde siempre, presumo que no tiene por qué ocurrir lo de siempre. Intentos desesperados de escapar de la maldición, supongo. Llegamos finalmente. Paso la tarde entera con mi olvidada guitarra eléctrica. Posiblemente la última vez que la toqué fue hace un año. Ceno con un colega que acaba de llegar de currar y vamos a dar una vuelta por el sitio. Como se nos hace pequeño **rectifico: es pequeño, extremadamente pequeño** nos acercamos a una especie de ermita cercana. La pequeña tormenta eléctrica hace que la imagen me parezca hasta bonita.
Sábado. Ha llegado más gente. Los encuentro a eso de las 12:45 en la especie de pista de frontón que hay en el sitio. El colega de la noche anterior se ha comprado un bate de béisbol y pretende probarlo. Compruebo que si los americanos son tan súmamente estúpidos **permítaseme la indeseada generalización** es porque acertar a la bola con un bate como ese es jodídamente dificil, y centran toda su inteligencia en conseguirlo. Estamos un rato ahí haciendo el capullo y entramos en la piscina. El agua sigue estando igual de fría y mi pseudoprima igual de buena. Estoy caliente. Literalmente. Me quemo hombros, espalda, pecho y un poco la cara. Como he venido comprobando durante todos estos años, es algo inevitable, así que bienvenido sea.
Llueve un poco por la tarde. Voy a casa del tipo del bate. Nos tiramos toda la tarde bajando videoclips del tubo para un rollo que está montando. Me llama una amiga desde la fnac para que vaya a su casa a un cena-sofá-peli. Le digo que estoy en el sitio y se/nos queda/mos con las ganas. Le digo que esta noche saldré por ahí a ver si ligo, que si se quiere venir, pero curra al día siguiente. Nos despedimos como siempre **cosa que me alegra** y vuelvo adonde está el hombre éste. Ahora está buscando algo de Héroes y le digo que mire si está Maradentro. Nos reimos un rato con las pintas de Bunbury y la página de donde está sacado el vídeo. Vuelvo a casa a cenar y ducharme. Mi abuela se está tragando toda la mierda del Papa que tan fielmente está retransmitiendo **y por lo que puedo ver, también en parte organizando** nuestra querida Canal 9, por lo que de cenar hay más bien poco. Acabo comiéndome una longaniza cruda, cosa que no hacía desde hace años **creo que es la mejor frase que escrito en mi vida**.
Salimos a eso de las 00:25 hacia la capital de la comarca **una mierda igualmente, pero mucho más grande** para ir al mismo puto sitio al que fuimos todos los fines de semana del verano pasado. En teoría había que buscar otro lugar, pero-es-que-una-tía-me-dijo-que-si-iba-a-ir-este-fin-de-semana-porque-me-había-visto-y-no-sé-qué. Tan típico como que al final no se presentara. Antes de llegar, control exprés de la civil **surrealista. pareaquíporfavorpuedecontinuar. 5 segundos.**. Bajamos y entramos al sitio. Dejamos la bebida para luego por si acaso. Por si acaso y porque aparcamos justo en la puerta de la Policía Local, manda huevos. El garito sigue igual que hace un año, sólo que han puesto un par de pantallas en las paredes que no encendieron en toda la noche. La música sigue dando asquete, pero es lo que hay. Me acuerdo de una tía que solía ver bastante el año anterior y que, según creo recordar, si no era Dios poco le faltaba. Al cabo de un rato aparece y ratifico mi pensamiento: realmente es Dios **¿?**. Sigue poniéndose bastante cerca nuestro, lo cual me da que pensar **no diré qué exactamente, porque con una mente corrupta ya es suficiente**.
Pasan las horas, aunque la música sigue siendo putamente igual. Tengo la garganta como el pene del Papa, pero paso de gastar en este sitio más que la consumición de la entrada, así que digo a la gente de salir un ratejo **nota al margen: es jodido que habiendo sido quien ha sido, tenga como sobrenombre su santidad, ¿no?**. Al pasar por la barra me engancha una tía que dice que me invita a un chupito o algo así. Su cara me suena. Descubro que es porque el año pasado me pidió que les hiciera una foto a ella y sus amigas y acabé haciéndoles dos **supongo que se entendería mejor si se vieran las fotos, pero paso**. Hoy son dos tías y un tío, por lo menos cerca de la barra. A priori me caen bien, a pesar de que el chupito sea de J&B **asco** con Baileys **más asco si cabe**. Acabamos los cuatro en el servicio de mujeres hablando **realmente de puta madre** y haciendo cosas ilegales. Creo que hablo bastante más de lo habitual, pero me siento bien. Me viene a la cabeza una divagación reciente con una persona acerca de quién ligaría menos este verano **por cierto, le prometí que volvería a dibujarme y espero hacerlo pronto**. Creo que estoy más pendiente de la hora que es y los que me están esperando que de lo que estoy haciendo. Acabo dándole a una de ellas el colgante de ojo de tigre que me compré en Cádiz por la conversación que hemos tenido un rato antes en la barra:
- Me gusta el colgante. ¿Qué es?
- Eeeh... Diente de león... Ojo de león... Eeeh... ¡Géminis!
- ¡Eh, yo soy géminis!
Me despido sólamente de ésta **he perdido de vista a los otros dos** y vamos para el coche. Yo preocupándome por si les estaba haciendo esperar y ellos se sorprenden de que haya vuelto tan pronto.
- Joder, que tampoco estaba follando.
- Ah, ¿no? Ya decía yo...
**meh!**
Compruebo al llegar a casa que, efectivamente, la tipa era la de las fotos de hacía un año.
Domingo. Me suena una alarma a las 11:45 para leer un mensaje que me diga si baja o no la gente a la piscina. 'Oye, que al final no bajo porque bla bla bla'. Media vuelta y a empalmar con la paja mental de sueño que estaba teniendo **y que ahora mismo no recuerdo**. Me despierto a las dos con dolor de cuello y una más que fuera de lugar resaca intestinal para lo poco **prácticamente nada** que bebí anoche. Como demasiado **es lo que tienen los espaguetis** y toco un rato la guitarra. Envío un mensaje al mismo de siempre para hacer algo y acabamos viendo '2 Fast 2 Furious', una puta mierda de peli en condiciones normales pero perfecta para un domingo de medio resaca. Me regala una camiseta de la empresa donde trabaja y me toca volver a por ella después de cenar, pues también me he dejado la cartera en su casa. Acaba el Mundial y bajo con mis padres hacia el coche. No puedo ponerme la mochila del portátil porque aún llevo los hombros rojos del primer sol del verano. Llegamos a casa después de otra hora y cuarto pensando y escuchando la celebración de Italia. Miro el ordenador y lo único que se ha bajado después de tres días son tres putos discos de The String Quartet Tribute, y sólo uno de ellos es medio salvable. Estaba claro.
Por: BuRo | Intransferible | Comentarios (4) | Referencias (0)
mistica | 10.07.2006, 14:07:32
BuRo | 10.07.2006, 15:02:18
Tyler | 14.07.2006, 14:13:59
Sí, sí. Anoche me la acabé y me ha sorprendido gratamente. Hacía tiempo que no me enganchaba así a una novela, y eso que al principio me pareció algo pesada.
Ahora tengo ganas de empezar con 'Nana', que sólo el argumento ya me tiene intrigado.
BuRo | 17.07.2006, 11:23:49
lateralizar
1. tr. Fon. Transformar en consonante lateral la que no lo era.
2. tr. Desplazar hacia un lado para hacer lateral.
lateralizado
(Del part. de lateralizar).
1. adj. Desplazado hacia un lateral.
2. adj. Dicho de una persona: Que no está centrado.
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